lunes, 20 de febrero de 2012

Los Rosacruces


Los Rosacruces

Por Héctor lzaguirre
Con el término de Rosacruz se hace referencia a uno de los procesos más interesantes dentro de la experiencia esotérica. Este término usado con tanta ligereza por algunas personas nos indica uno de los trabajos más difíciles de ejecutar.
Ser Rosacruz significa nada más y nada menos que una persona que ha realizado la misión para la cuál nos encontramos en el mundo de la forma. Ser Rosacruz es haber alcanzado la plenitud de la condición humana y encontrarse en los límites de una nueva realidad. Es un hombre nuevo que ha hecho surgir una rosa de su cruz. Aquí precisamente surge la complejidad del término.
La Cruz, uno de los símbolos más enigmáticos, representa a las cuatro corrientes del mundo material. La Cruz, expresa a los cuatro elementos de la física de los antiguos, o sea el agua, el fuego y la tierra. Pero más allá de esos cuatro elementos por un proceso de transformación de los mismos, surge una quinta categoría una rosa. Una Rosa que emerge de la materialidad de los cuatro elementos. Cuando alguien dice soy un Rosacruz, está en cierta manera afirmando que ha logrado realizar este proceso. Pero lo realmente importante de este trabajo no es el producto de la imaginación sino una realidad de la conciencia y de vida el discípulo que lo ha logrado. No es un sueño no son los atolondramientos de algunas trastornados por las informaciones incoherentes e incompletas sobre la vida esotérica. Es un verdadero proceso que produce en el hombre el manejo y utilización de áreas desconocidas de su propia mente.
Este conocimiento y manejo de ciertas áreas de la mente, le da al Rosacruz, un extraordinario poder. Pero este poder no lo pone en evidencia sino en contacto con sus más próximos discípulos y tan sólo en función de la evolución de los hombres, jamás para satisfacer las inquietudes de un incrédulo, ni para quitarle el dolor de cabeza al amigo que violó las leyes de su estómago.
El Rosacruz es un gran desconocido que trabaja íntegramente para el progreso de la humanidad y por el cumplimiento de su destino en el mundo circunstancial donde la causalidad suprema lo ha colocado.
Otro aspecto del mismo problema lo constituyen las instituciones que han sido denominadas o se han autodenominado rosacruces. Es necesario señalar que el término aparece por primera vez en Alemania, para indicar la actividad de un grupo esotérico. Esta aparición surge en el año de 1614. Esa agrupación constituye la verdadera hermandad de Los Rosacruces. Dicha organización de la que hablaremos o futuras oportunidades, tuvo su aparición y luego desaparece para terminar con ese momento histórico que lo dio nacimiento. A partir de esa hermandad esotérica se han sucedido en el tiempo diferentes movimientos que se conocen como rosacruces, algunas con cierta vinculación con las fuentes originales, otros que sólo son fantasías e ilusiones de seudorosacruces.
En sucesivos trabajos iremos desarrollando la problemática histórica de la organización Rosacruz y podremos comprender cuáles son las raíces de los actuales movimientos que se proclaman herederos de los auténticos Rosacruces del siglo XVII. Para este proceso de investigación contaremos con los estudios más fidedignos y con huellas más profundas la actividad de los Rosacruces.
No es fácil pensar y resolver las diferente, planteamientos de carácter histórico, ideológico, filosófico y ritualístico de las Rosacruces. Si es necesario pensar que fue un movimiento organizado por hombres superiores, pero al fin y al cabo seres humanos, y por lo tanto sujeta a los deterioros de toda institución donde participe el hombre. Es por esto que los Rosacruces son un movimiento histórico que se encuentra relacionada con el momento que le dio origen, y por consiguiente está matizado por el pensamiento de su época.
Son numerosos los personajes de nuestra vida literaria, científica, filosófica y hasta religiosa que se han relacionado con ese movimiento. En especial se puede recordar dar el caso de Francisco Bacón, Robert Flud y otros. Algunos han negado su relación, otros la han sugerido sin afirmarla, y muchos, en especial los falsos, la han afirmado con la mayor pretensión. Esta es una historia larga de contar. Por ejemplo, para los años siguientes al 1614, se elaboraron listas de personas interesadas en hacer contacto con la hermandad, y se hacían circular por diferentes países a ver si de ese modo llegaba a las manos de un auténtico Rosacruz, y éste pudiese a su vez hacer contactos con la Orden. Sobre los resultados de estas famosas listas, parece ser, según revelan algunos historiadores, que fueron altamente negativos, pues sirvieron de incentivo a muchos estafadores. Alguien con pocos escrúpulos, tomaba la lista y se acercaba a los interesados presentándose como un autentico Rosacruz, con el único fin de obtener dinero a cambio de la iniciación.
No obstante, los mismos Rosacruces del siglo XVII afirmaban que tan sólo por medio de un sostenido y sincero deseo se podían comunicar con los hermanos de la Orden, ya que éstos permanecían ocultos y únicamente se daban a conocer a los verdaderos buscadores. Así se cumplía aquella máxima oculta que dice: “Cuando el discípulo está preparado, aparece el maestro”.

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